Cómo usar las redes sociales y no engancharse en el intento.

Una mesa, cuatro amigos y todos con la mirada puesta en el móvil. Pasan el dedo por el timelinede su Twitter, comprueban el email o suben una foto en Facebook.
Ninguno de ellos se mira a la cara. Supongo que no soy la única en haberme fijado en una escena así, pues ya es el pan de cada día.
Según el informe **//Estudio Nestea sobre Internet y las Redes Sociales//** realizado a más de 2.500 españoles de entre 18 y 55 años, un 30% interrumpe una charla con amigos, una comida familiar o una cita con la pareja para comprobar el móvil.
Curiosamente, un 46% asegura molestarse si alguien no le presta atención por estar conectado a internet.
Más agudo es el caso del enganchado confeso Ismael Durán (//@elbicharraco//). Madrileño de 36 años, trabaja en una empresa de videojuegos, tenía cuatro teléfonos -acaba de cambiar dos por una tableta- y escribe 50 tweets diarios. "Estoy enganchado y lo llevo bien, es acostumbrarse", bromea.
Tiempo y eficiencia
Durán, protagonista además de la campaña Bienvenido a este instante, intenta bajo petición expresa de su familia y amigos disfrutar de su vida real por encima de la virtual.
"Trato de hacerlo, pero muchas veces me conecto a escondidas, que es casi peor, pero lo intento", añade.
Pero ¿cómo no caer en un sobreuso de la tecnología si está destinada a hacernos la vida más fácil?
Según él, "organizarse bien es realmente complicado". Tal y como suele decir con un muy buen amigo -que nunca ha visto en persona- "nos conocemos de toda la vida de Twitter".
Para controlar tu faceta virtual, es aconsejable dedicar momentos específicos a Facebook, Twitter o Linkedin, por ejemplo, y rentabilizar el tiempo.
Herramientas como Hootsuite o Tweetdeck, entre otras, facilitan mucho la tarea. Además, la red distingue entre calidad y cantidad: es mejor pensar bien el contenido a compartir que saturar en demasía.